lunes, 7 de noviembre de 2016

MÓDULO 1. REFLEXIÓN Y CASO PRÁCTICO 1.

¡Hola compañeros!

Para empezar me presentaré. Me llamo María y trabajo en un cole público de educación primaria como tutora y especialista de inglés. Aquí os dejo unas líneas he que escrito en cuanto al tema tratado en el módulo 1 del curso.


Antes de nada quiero resaltar la importancia de crear un clima de convivencia y buenas maneras en cada centro educativo. Estamos trabajando con la sociedad del futuro, y lo que ellos aprendan será lo que pondrán en práctica. Por tanto crear individuos autónomos, libres, respetuosos y con buenas habilidades sociales debe ser una prioridad absoluta para nuestra profesión.
 No podemos olvidarnos de que somos también educadores, aunque bien es cierto que la base tiene que venir del entorno familiar, por lo que la responsabilidad de crear y mantener el buen clima de convivencia dentro del colegio debe recaer sobre toda la comunidad educativa: familias, docentes y alumnos.
 Me llama mucho la atención esos padres que todos hemos conocido alguna vez que siempre creen que sus hijos son perfectos y los demás son los molestos, y más aún aquellos que van con el discurso de “ya le he dicho que si le pegan, pegue” o “ le he prohibido jugar con fulanito en el patio”. Presupongo que lo hacen con buena voluntad pero muchas veces son consejos totalmente desafortunados que flaco favor hacen a la formación como individuo respetuoso del alumno.

Como profe de primaria y a pesar de mi corta experiencia, me he dado cuenta de que la famosa frase de “si te pegan, pega” los niños no llegan a comprenderla y la confunden con una muy diferente: venganza. Pongo un ejemplo: Pepe juega con Juan en el patio al pilla pilla, y Pepe que es un poco bruto empuja a Juan cuando va a pillarle para que se la ligue. Juan en ese momento se enfada, pero a los 10 minutos cuando el juego discurre sin mayor problema le da un empujón a Pepe y le tira al suelo. Cuando  te acercas y le recriminas su actuación,él dice: “es que me ha empujado hace un rato y me han dicho que si me pegan, pegue”. ERROR. Bajo mi punto de vista eso es venganza, no defensa. La defensa es en el mismo momento en que produce la conducta indeseada. Os aseguro que esto ha sido mi pan de día a día durante un par de años: conflictos creados por la dichosa frasecita.

Por tanto creo que es imprescindible extender la  formación no solo a los maestros, sino generalizar las escuelas de padres para hacernos a todos reflexionar y convencernos de que todos estamos en el mismo barco y todos tenemos el mismo objetivo: el bienestar de los alumnos. Todos tenemos que formarnos sobre el acoso escolar, sobre cómo se genera, cómo prevenirlo y cómo actuar ante él.

En cuanto a la labor docente, debido a los horarios saturados que tenemos y al aumento considerable de contenidos a tratar, muchas veces nos agobiamos con lo puramente académico y no invertimos el tiempo necesario para reflexionar tranquilamente con nuestros alumnos sobre cuestiones más relevantes que les ayuden a ser mejores compañeros y a crecer como persona.
 A mi me gusta tratar con el grupo conflictos que han sucedido  y del que todos son testigos para así hacer partícipe a toda la clase y crear conciencia de grupo, siempre partiendo del diálogo y creando un clima de confianza y seguridad en el que poder expresarnos  Entre todos llegamos a acuerdos de qué hacer ante situaciones conflictivas y hacemos actividades como role-plays para aprender a gestionarlas. Cuando el conflicto así lo requiere, hablo con los alumnos involucrados de forma individual para intentar obtener la mayor información posible. No obstante soy consciente de que me queda mucho por aprender y mucho camino por recorrer. 
 Llegados a este punto, quiero recalcar que no existe en primaria ninguna sesión en el horario destinada exclusivamente a dicho menester, y creo que sería imprescindible
Tenemos que ser realistas y asumir que es imposible darnos cuenta de absolutamente todo lo que ocurre dentro del centro, pero sí debemos intentar dotar a nuestros alumnos de técnicas de resolución de conflictos y habilidades sociales, así como de la confianza para poder recurrir a nosotros en caso de que surja cualquier problema.

A nivel social tenemos también mucho que trabajar, analizar qué personajes estamos fomentando como modelo a seguir y aprender nosotros mismos a mejorar cada día. En definitiva creo que el aumento de los casos de acoso escolar tienen una base social de la que todos y cada uno de nosotros, ciudadanos, somos responsables. ¿Cómo pedir a un niño que respete al compañero si en casa no tenemos reparos a criticar como lo más normal a Pepito y su madre por ser diferentes? ¿Cómo pedimos deportividad si los súper stars del fútbol son déspotas, chulos y con actuaciones violentas? Claro, luego los peques copian esas actitudes y nos escandalizamos.... En fin, seguiremos reflexionando a lo largo del curso sobre estos y varios aspectos.




 En cuanto al caso práctico, he elegido el primero porque es el que se centra en primaria que es mi ámbito de trabajo.

- ¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?

Creo que el caso expuesto es un claro ejemplo de un posible caso de acoso al cumplir varios de los requisitos: intencionalidad, desequilibrio de poder, el posible acosador se ríe ante sus acciones y el posible acosado empieza  a mostrar síntomas claros de rechazo a la escuela. Sin embargo todavía no ha pasado demasiado tiempo desde que empezó la situación, si bien en muy poco tiempo ha habido varios episodios. Si no se hace una intervención rápida es muy posible que la situación se convierta en un claro caso de acoso escolar hacia Adrián.

- ¿Qué documentos o planes del centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas? 

En primer lugar hay que contemplar el PEC en el que se incluye el plan de convivencia, así como el protocolo de prevención del acoso escolar del centro.  También hay que tener en cuenta el Plan de Acción Tutorial que incluirá las actuaciones a realizar por  los tutores junto con el orientador  y el PSC si fuera necesario para hacer una intervención apropiada para solventar este problema.

- ¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora? y ¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos? 

No me parecen reacciones totalmente adecuadas.

Por un lado me parece bien que muestren serenidad y no incrementen el nerviosismo familiar, pero creo que deberían haber sido más empáticas ante la preocupación de la familia e interesarse más por el estado de ánimo de Adrián , así como asegurar a la familia que aunque no hayan percibido nada extraño activarán un protocolo de observación y avisarán al resto de maestros para que todos estén más atentos a las conductas de los niños, ya que a veces los niños aprovechan ambientes más distendidos y que implican más movimiento (por ejemplo educación física, recreo o entradas y salidas) para meterse con un compañero y disfrazarlo de un juego mutuo.
En cuanto a la tutora concretamente, debería haber dedicado las sesiones necesarias en clase para tratar el tema de la convivencia, las normas a seguir, consensuar las consecuencias de incumplimiento y realizar dinámicas de grupo para recabar información y poder darles las herramientas necesarias para evitar los conflictos. También debería hablar con Adrián individualmente para saber de primera mano qué está pasando y crear con él un vínculo de seguridad y confianza.

También se podrían tomar medidas disciplinarias y sanciones que vayan en función de la gravedad y que estén contempladas en el plan de convivencia del centro.

- ¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos? 

El comportamiento de Félix es totalmente inapropiado y hay que intentar modificarlo cuanto antes. Los compañeros deben intentar implicarse para ayudar a Adrián y no reforzar a Félix.

Adrián creo que ha hecho lo correcto confiando en un adulto de confianza (sus padres en este caso) para contarles su problema e intentar buscar ayuda.

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